El Sr. Diego Martínez Navarro, maestro del colegio San José de Huércal-Overa, quiere dar a conocer el testimonio que recibió de sus abuelos. Su abuela Juana Ortega Navarro era de Almajalejo (Huércal-Overa), crió a sus seis hijos en Arboleas, en los años 1920-1930 con gran sacrificio y cristiana dedicación. Los vecinos la conocían con el sobrenombre de “Las Majalejas” y eran apreciadas y respetadas por la vida que llevaban y por la gran devoción que profesaban al santo Cura Valera. El firmante agrega: “la abuela Juana Antonia, siendo muy viejecita, siempre llevaba una estampa foto y una reliquia del Cura Valera colgada en el interior de su pecho, la abrazaba y guardaba como un tesoro, pasándose las noches rezando el rosario. Los nietos probábamos a coger la estampa reliquia y ella sólo la enseñaba contándonos las virtudes y los hechos que conocía muy bien de la vida del santo Cura Valera. Nos decía a todos que le rezáramos mucho, que era un santo, porque siempre estaba al lado de los pobres y enfermos. Nos contaba cómo trabajó con la epidemia de cólera que azotó toda la comarca y muchas otras cosas. Y siempre afirmaba que era un santo del Cielo que había mandado nuestro Señor a Huércal-Overa y su comarca”. La gran devoción de su abuela Juana Antonia la transmitió a sus hijos y nietos y ahora a sus 59 años ha constatado que aquellos recuerdos y aquellas virtudes tenían un fundamento cierto. En su casa se sigue rezando cada día al santo Cura Valera y al Señor. Y subraya: “cuando en junio de 2004 estuve muy grave, tan grave, a las puertas de la muerte, el santo Cura Valera estuvo a mi lado, salvándome y dándonos a toda mi familia una paz difícil de comprender. Por ello digo con entusiasmo: ¡Dios bendiga a nuestro santo Cura Valera!”. Documento extraprocesal
