Testimonio de Fama y Salud del Cura Valera Nº: 78

Carmen Labrac recuerda con cariño el legado del Cura Valera en Huércal-Overa y su amor incondicional por todos.

La Sra. Carmen Labrac Fernández, vecina de Huércal-Overa, subraya: “nacida en una familia cristiana, humilde y trabajadora en la que se alaba a Dios por encima de todas las cosas, la vocación que se le tiene a D. Salvador Valera Parra, el Cura Valera, es inculcada por nuestros padres y que va pasando de generación en generación. Se destaca su gran amor a Dios y al prójimo, su afán por consolar al triste, por socorrer al necesitado, por asistir al enfermo, por auxiliar al moribundo, y por ser el amparo y providencia de todo, sin distinción. Las personas que lo trataron pudieron ver como se correspondía en él lo que predicaba con lo que vivía. Un ejemplo para todos, pues su palabra y sus obras reflejaban el amor a Dios. Frente a la iglesia parroquial de Huércal-Overa, delante de una sencilla estatua del Cura Valera, todo el pueblo, hijos, nietos, bisnietos, acuden a rezar, y muchos que viven en otras localidades y viajan a Huércal-Overa para visitar a su Cura Valera. Ese amor y cariño se reflejan en la presencia de flores ante su estatua, en las miradas de las gentes cuando pasan ante la iglesia, especialmente en el aniversario de su nacimiento, el 27 de febrero. Cada año es día de visita obligada de todo el pueblo a la estatua de su Cura Valera, gloria y orgullo de la Villa. Su recuerdo perdura como huella imborrable en el sentimiento de todos los huercalenses de esta y de las generaciones anteriores, como un ejemplo de vida y referente a tener en cuenta en la sociedad actual, y aunque su presencia física no esté con nosotros, se nota su mano protectora en muchos aspectos de la vida social y espiritual de este pueblo y mientras perdure en el espacio y tiempo, velará por todos nosotros”. Firmado y fechado en Huércal-Overa el 30 de noviembre de 2007. Documento extraprocesal

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