La Sra. Encarna Ballesta Oliva, nacida en Huércal-Overa, ama de casa y miembro de una Hermandad de Semana Santa, recuerda: “mi padre nos inculcó el cariño hacia el Cura Valera. Le pedíamos y seguimos haciéndolo siempre, dono algo para perpetuar su memoria, soy devota y voy a la casa donde nació a rezar diariamente. La casa Ballesta está muy agradecida al Cura Valera, en asuntos serios recurrimos a él y todo sale bien. He leído su vida y por lo tanto estoy convencida de sus gracias”. La declarante agrega: “un día marché a vivir a Murcia, una familia de allí se hizo amiga mía, su hija pensó en separarse, le di una estampa del Cura Valera y al encomendarse a él dejó de pensar en el divorcio. Aquella familia vino a dar gracias al Cura Valera queriendo conocer dónde estaba enterrado por la gracia alcanzada, dando algún donativo para su causa. Mi deseo es verlo en los altares, mi gusto sería hacerle una poesía, pero es tanto lo que le diría que… no obstante lo voy a seguir intentando”. Documento extraprocesal
