La Sra. Dolores Asensio Beltrán, ama de casa y miembro de la Hermandad de Ntra. Sra. de la Soledad y Santo Sepulcro del Redentor y camarera de la Inmaculada Concepción, precisa que conoció al Cura Valera desde pequeña por oír a su madre y toda su familia hablar de él. Su bisabuela visitaba la casa del Cura Valera y contaba que cuando ella tuvo que irse a Totana, fue a despedirse porque él estaba muy mal de salud, y le dijo: ‘no llores, Dolores, que pronto nos vamos a ver, y en efecto a los pocos días murió el Cura Valera y a los poquitos días murió su bisabuela. Siempre le rezo pidiendo protección para mis hijos y mi casa”. Documento extraprocesal
