En la noche del 14 de enero de 2007, nació en el Memorial Hospital de Rhode Island (Providence, EE.UU.) un bebé llamado Tyquan Hall. Estaba en una situación crítica: sin pulso ni latido cardíaco. A pesar de los protocolos médicos activados, no hubo mejoría. Desesperado, el médico proneonatal —originario de Huércal‑Overa, igual que el Cura Valera— recordó la fe transmitida por sus padres y, en un momento de fe, exclamó: “Cura Valera, he hecho todo lo que ha sido posible; ahora te toca a ti.” Instantes después, Tyquan empezó a respirar de nuevo y su corazón volvió a latir con normalidad. Asimismo, parecía que el bebé debería haber quedado con secuelas físicas o mentales como parálisis cerebral, pero no desarrolló ninguna.
Este hecho fue considerado un milagro atribuido a la intercesión del Cura Valera. El proceso fue evaluado en Estados Unidos y, posteriormente, en el Vaticano. El 20 de junio de 2025, el Papa León XIV aprobó oficialmente este milagro, abriendo el camino para su beatificación, prevista posiblemente en 2026.
