Muy estimado en el Señor:
He sabido con dolor la dolencia que aflige a tu querido hijo, y no quiero dejar pasar la ocasión de enviarte estas líneas, como padre y pastor de tu alma.
Bien conocemos que la enfermedad prueba la fe de las familias, mas también es ocasión de gracia. El Señor, que permite la tribulación, no deja de asistir con su misericordia a quienes en Él confían. No desmayes, pues, en la esperanza: pide con sencillez y perseverancia al Padre celestial, y Él sabrá obrar lo que más convenga para la salvación de vuestro hogar.
Te exhorto a que, con tu esposa, recéis cada día el Santo Rosario, poniendo el nombre de tu hijo bajo el amparo de la Virgen Santísima. Acude, en cuanto te sea posible, a los santos sacramentos: en la confesión hallarás paz, y en la Sagrada Comunión fuerza para sobrellevar esta prueba con ánimo cristiano.
Si la medicina de los hombres se muestra limitada, no olvidemos que la verdadera curación viene de lo alto. Pido a Dios Nuestro Señor que devuelva la salud a tu hijo, si así es su santa voluntad, y que os conceda la paciencia y la fe necesarias en este trance.
Con afecto de pastor y hermano, te bendigo a ti y a los tuyos, rogando a Jesucristo que os colme de consuelos.
En Cristo,
Pbro. Salvador Valera Parra
Cura de Huércal-Overa
